Levántate, no luches mas y vete a tu casa!

En este domingo el evangelio nos muestra fuertemente la misericordia de Dios.  Vemos como la fe de un grupo de hombres conmueve al mismo Jesús.    La curación de un paralitico, un hombre común como cualquiera de nosotros, postrado en una camilla, sin poder trabajar, ignorado por las autoridades prepotentes de Jerusalén.   Seguro este hombre vivia ya sin esperanza, dependiendo de los demas, pero Jesús le trae un mensaje de esperanza, a dar un sentido a aquellos que han sido olvidados, los enfermos, liciados, desempleados, a los que sufren soledad, en fin a los pecadores.

La curación del paralítico conducido en una camilla le habre las puertas a una nueva vida,  digna de un ser humano. Dios, fiel a sus promesas, rompería las ataduras del pecado y la enfermedad. Jesús aparece como el portador de una amnistía y un perdón sin condiciones. Esa era una novedad, una verdadera buena noticia.

En este evangelio cuatro hombres hacen todo lo posible porque llegue este paralitico ante Jesús.  Al llegar,  Jesús le dijo: levántate, recoge tu camilla y veta a tu casa.”   Porque le dice que tome su camilla y se vaya a su casa?   La camilla representa el pecado,  el pecado en el que estamos muchos de nosotros paralizados y no nos movemos, seguimos atados al pecado.   Algunos hemos  escuchado que el Señor nos ha llamado por alguna experiencia vivida y hemos comensadoa vivir una vida de Iglesia, pero no hemos dejado al hombre viejo.    Porque nuestra fe no ha sido tan grande de ir ante el Señor con nuestros pecados en las manos, de romper con el impedimento que no, nos deja llegar ante él, queremos seguír en el pecado sin hacer nada, pues no queremos entran en la humildad.  Por eso seguimos en nuestra soberbia, nuestra idea de como tienen que ser las cosas, de nuestra idea de que somos buenos y los otros son malos.   Por eso el Senor le dice toma tu camilla; para que nunca se le olvide de donde el Señor le sacó, de que el Señor le ha liberado.

Cuando nos olvidamos de quienes somos, vivimos juzgando a los demas y no tenemos paz, vivimos en angustia y en un sin sentido, queremos vivir una vida parroquial sin amamr al otro en su pecado, cuando Dios te ha amado a ti en los tuyos..    Reflexiona y agradece al Señor de donde te ha sacado, de que te ha liberado; de la brujería, del egoízmo, de la autosuficiencia, de la lujúria, del chisme, de la columnia, etc, etc.

Si hoy reconoces que aun estas paralizado por tus pecados es una buena oportunidad para volver a comensar.  Deja ya esa soberbia que te tiene sumergido(da) en una amargura y auqnue estés rodeado(da) de gente sientes un profundo abandono, pero Dios no te ha abandona, Dios no te da la espalda a pesar de tus pecados es una mentira del demonio.  Rindete ante el Señor y deja que el te libere de esa paralisis que te impide conocer cuanto te ama Dios.    Muchas personas miembros de una comunidad parroquial viven por años, en una amargura y piensan que no son felices a causa de los demas; no han podido ver que no son felices por algún pecado de su vida, no se han perdonado asi mismos y piensan que Dios no les ha perdonado…no se siente amados.  Hermano(na) si ese es tu caso, levantate que el Señor tiene el poder de perdonar los pecados y te mira con misericordia y si vas contra todo impedimento por llegar a El, el premiara tu fe y no te dejara sin respuesta.   Ahora en esta cuaresma que comienza, reflexiona en estas palabras que el Señor te ama y lo único que quiere es que ya no luches mas, y que te dejes sanar por el.

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